Educar pegando no es educar, es maltratar.

Sigo viendo como madres y padres piensan que pegar es una forma de educar a sus hijas e hijos. El simple gesto del azote, aunque no duela, es violencia y puede llegar a ser maltrato.

Ayer hablaba con una amiga, también madre en el cole de mi hija, de nuevo sobre el tema de los padres y madres que pegan a sus hijos como un “complemento” de su educación. Es que lo estoy escribiendo aquí y ya me estoy indignando: PEGAR PARA EDUCAR. ¿Pero esto qué es?

 

Madres y padres siguen pegando “un cate a tiempo” y dicen que están ¿educando a sus hijos? No familias, no. A vuestros hijos NI UN SOLO GESTO DE VIOLENCIA.

 

¿Qué eres, padre o domador?

No confundamos la educación con el maltrato. Aunque claro, si se piensa que un azote para educar no es maltrato ¿Cómo se va a diferenciarl? bueno, tal vez el llanto sincero de tu hij@ mientras se lleva la mano al sitio donde le pagaste, sea una pista clara. O su cara de miedo, tal vez, te ayude a ver esa linea gigante entre educación y maltrato.

 

Voy a ir un poco más allá. Un azote suave aunque no duela, un gesto de pegar o un grito, sigue siendo violencia y realmente no educa, solo estás haciendo daño a tu hijo, un daño físico, mental y en sus sentimientos. ¿Pensarás que con un azote aprende, que solo con levantarle la mano lo tienes controlado o que tu grito hará que tu hij@ razone? y lo que es peor, además de hacerle daño le estás dejando claro que “Pegar sirve para educar”. Bastante incertidumbre tenemos ya con la educación y hábitos que pueda recibir nuestr@ hij@ fuera de casa, en su relación con amig@s, en internet, en su adolescencia…  no vamos a poder controlarlo todo, ni tenemos que controlarlo todo.

 

Pasa lo mismo con el grito o cualquier imposición violenta, aunque no sea física. No podemos educar a nuestros hij@s a través del miedo, tu hij@ no debe temerte, debe respetarte, admirarte también y desde luego quererte, pero recuerda que por mucho que quieras a tu hij@, si le pegas, le gritas o usas la violencia, eres tu quien ni lo respetas ni lo admiras.

 

Y la respuesta de estos padres y madres suelen ser:

  • –  Es que si no le pego, no se aprende, tu no lo entiendes.
  • –  A mi me daban un azote cuando era pequeña y aquí estoy, no pasa nada.
  • –  Un cate a tiempo y verás como mañana no vuelve a hacerlo.
  • –  Ah! tu piensas que al niño hay que mimarlo!
  • –  Es que a ti de pequeño no te pegaron un cate y no sabes que eso es bueno para educarlos.

 

Educar puede ser frustrante, difícil de verdad. Ser madre o padre y enseñar a nuestros hij@s es una de las mayores y más importantes tareas que vamos a desempeñar en nuestras vidas. Yo mismo aprendo a ser padre cada día, cometo errores y a veces hay situaciones que no sé abordar, pero, pegar a mi hija? No, eso jamás. Nuestras hijas e hijos deben saber que los padres tenemos una autoridad, deben obedecer y en bastantes ocasiones será necesario ponerse serio con ell@s. Un niñ@ no puede tomar el control de la relación que tenemos con ellos. Mimarlos y meterlos en una burbuja también es malo.

 

Mejores caminos para educar

Conseguir esto no es fácil, pero existen otros caminos para enseñar a nuestros hij@s y en la mayoría de esos caminos debemos ser pacientes, razonables y firmes, pero eh! “las manitas quietas”, esa frase que a veces decimos a nuestr@s hij@s también debemos aplicarla a los padres.

 

El refuerzo positivo es un recurso que siempre he visto perfecto, porque sin dar un premio material estás haciendo que tu hij@ se sienta bien y le ayuda a aliviar sus preocupaciones. Cuidado con los premios materiales del tipo “Si ordenas tu habitación te llevaré al cine” o “Si apruebas todas las asignaturas te compro la consola”. Con eso solo vas a conseguir que tu hij@ ordene su habitación o las pruebe todas por puro interés del premio que le has prometido, cuando en realidad su habitación debe ordenarla porque es una tarea que le pertenece, y sus asignaturas debe aprobarlas porque en eso consiste su aprendizaje en el colegio y el premio real es la propia satisfacción de haberlo superado con su esfuerzo y adquirir conocimientos útiles para su futuro. No será fácil que piensen en su futuro como lo hacemos nosotr@s pero ahí también está parte de nuestro trabajo con ell@s. Imagina que tu hij@ tiene problemas reales para estudiar y tu mientras, ofreciéndole premios materiales si las aprueba todas ¿Imaginas como puede llegar a sentirse? Pues piénsalo.

 

Cuando hace algo bien, reconocer su acto y acompañarlo por un gesto de cariño es maravilloso, cuando hace algo mal, explicarle tranquilamente el problema y mostrarle que es una oportunidad para hacerlo mejor la próxima vez, eso también tiene mucho valor.

 

Parte de nuestro trabajo es apoyarlos y enseñarles los caminos, no amedrentarlos.

Esto seguramente ya lo sabéis de sobra pero sois un ejemplo para vuestr@s hij@s, acostumbrarán a imitar lo que vosotros hagáis. Aprovechad eso para presentarles vuestras experiencias en la vida, para mostrarles la gran cantidad de caminos que pueden elegir con libertad, para decirles que cometer errores es humano y ser travies@ con respeto por los demás, es divertido y que la violencia ni sirve para educar ni lleva a ninguna parte buena. Los niños y niñas tienen derecho a crecer sin miedo a que les peguen o les griten porque cometan errores o un día hagan algo mal.

 

Además de madres o padres debemos ser sus amigos, sus aliados, sus cómplices, pero también dejarles su espacio y aceptar que no todo se lo podemos enseñar, hay cosas que ell@s deben aprender sol@s o fuera de nuestro alcance, es así, nos guste o no.

 

Por un lado tenemos esa cultura del azote para educar, que sigue heredándose “de-generación en generación” y por otro lado tenemos además un problema para cambiarlo. Los que vemos como algun@s padres y madres pegan a sus hij@s para educarlos no podemos hacer gran cosa para ayudar a remediarlo, porque resulta que muchas veces esas personas se encuentran en nuestro entorno de amistades y contactos. El miedo a un enfrentamiento directo con una persona que puede ser violenta o, aunque no sea violenta, la preocupación a romper la tranquilidad o relación con esas amistades son ejemplos directos que yo mismo estoy experimentando.

Y me gustaría pensar que este artículo ayudará y será bueno para muchos padres y madres, pero otra gran verdad es que los aquellos que pegan a sus hij@s también tienen una profunda convicción de que están haciendo lo correcto y no aceptan otra forma de educar, otros saben que a veces se les va la mano con sus hij@s pero cambiarlo les supone un esfuerzo prácticamente imposible, otros piensan que sus hij@s se han ganado ese azote…

Si conoces a madres o padres así, debemos encontrar la forma de poner nuestro granito de arena. A veces el diálogo no servirá de nada, pero tal vez, otras veces ayudará. Lo que si es seguro es que sigue habiendo mucho hij@s con educados con violencia que pueden estar siendo maltratados y esto es tan preocupante o más como el acoso el escolar, por ejemplo.

Y tu ¿Qué piensas sobre este tema?

Un saludo.

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