El precio de una página web

Entre otras labores creativas, me dedico al diseño web profesional. Desde que estoy en esto uno de los elementos que encuentro más peligroso a la hora de ofrecer este servicio es el valor que se le da, el precio que debe pagarse por tener una página web. Siempre me he preocupado por dar el valor real que tiene, generar una ganancia y sobre todo no abusar jamás de la falta de información que mis clientes pueden tener al respecto. Por eso quería dejar una breve idea personal aquí publicada. Abre el artículo para seguir leyendo este pequeño culebrón sobre lo justo y lo injusto en el precio de las páginas web.

¿Que precio tiene una página web?

Las preguntas que puede hacerse alguien interesado en contratar el desarrollo de una web son lógicas y claras: ¿Es justo el precio que me pide? ¿El presupuesto que me han pasado está inflado? ¿Cuanto vale realmente una página web?. Veamos como está la cosa…

El diseño web, como otros muchos trabajos requiere de varios elementos, todos importantes, en su desarrollo. Lo primero que se debe tener claro es que se contrata a un profesional capacitado para el trabajo (siempre hablaré desde el punto de vista profesional, aunque existan programas que hagan pobres páginas webs o aficionados que se defiendan en este trabajo). Después, si descomponemos el proceso del trabajo nos encontramos con etapas diferencias, desde el boceto de la idea inicial hasta la revisión final de la web, pasando por la confirmación de estándares, revisión de compatibilidad, acopio de recursos y medios, trato con el cliente, asesoramiento, tiempo de trabajo, maquetación, linea creativa y artística, etc.
Es cierto que el trabajo web, como otros, tiene cierta complejidad y es necesario resptarlo, tanto por parte del cliente como, sin duda, por parte del diseñador que recibe la responsabilidad del encargo.

Y digo esto porque “tasar” un proyecto web, valorar el trabajo y poner un precio al producto final, aunque no es difícil, si debe ser tan meticuloso como el propio trabajo de diseño web. La idea es poner un precio que sea justo para ambas partes claro, pero por desgracia el mundo del diseño web siempre ha cargado con el peso de cierta ambigüedad en su valoración por parte de los clientes, así que suele ser dificil no encontrar caras largas o de pocos amigos cuando uno presenta un presupuesto. Muchos siguen pensando que diseñar una web es pulsar sentarse frente a un ordenador a echar un rato mientras se hace clic con el ratón. Eso es un error.

Así que todo cliente interesado en encontrar justificación a los precios del diseño web (algo que me parece de lo más sensato), debe conocer al menos el proceso de trabajo, tiempo, conocimientos y experiencia que requiere esta parcela creativa, aunque solo sea por encima, pero lo necesario para que no se sienta estafado.

La otra cara de la moneda: Algunas agencias de diseño y autónomos del gremio, entregan presupuestos inflados y abusivos.

Aprovechando lo que muchos clientes ignoran y amparándose en una maraña de tecnicismos, muchas agencias de diseño y autónomos creativos se han subido al carro de los ladrones. Son muchas veces las que escucho que alguien le ha dado a alguien un precio muy elevado a cambio de un diseño web. Claro, uno piensa que la empresa y el autónomo tiene que pagar para mantener su negocio, así que un pico del presupuesto exagerado que entregar quedaría ética y legalmente justificado por ese detalle. Pero, en serio, ahora seamos francos…   no podéis pretender pagar vuestras altas en la seguridad social a base inflar los presupuestos con humo. Eso, también es un error.

Los precios: Razonables… y el sentido: Común.

Es completamente posible presupuestar una web de forma justa, partamos de esta idea. Hay que sumar la valoración del trabajo, la valoración del tiempo invertido, el volumen de contenido gestionado, la capacidad para diferenciarse del resto de diseñadores y agencias, el resultado final y el margen de ganancias razonable. Si el diseñador es sincero, actúa de buena fe y hace uso de un correcto criterio de valoración, solo queda que el cliente acepte o no el presupuesto, pero este siempre será justo.

Así que intentado utilizar mi mejor criterio, siendo de verdad sincero y actuando con buena, puedo deciros que una web de presencia básica en internet desarrollada por un profesional no debería costar menos de 250 euros, ni superar los 500. Cuando hablamos de una web básica, hablamos de las típicas secciones web: Inicio, presentación, servicios o productos, referencias y sección de contacto. Cada una de las secciones con un contenido lógico, comedido pero no austero y escatimando en caprichos o adornos. Cuidado, una web de presencia básica terminada, puede resultar de las mejores porque no hablo de reducir ni calidad del trabajo ni ofrecer recortes en el resultado final. Se trata de entregar una web sencilla pero completa, acordada y valorada como tal. Es difícil definir este tipo de página en pocas palabras, pero espero que os hagáis una idea. Pues webs de este tipo se están vendiendo a precios de locos, entre 1200 y 1500 euros, simplemente porque algunos piensa que pueden pedir semejantes cantidades.

Después están las páginas más avanzadas, ya sea por su complejidad de funcionamiento y programación o por su riqueza creativa y exclusividad. Esas páginas web son necesariamente más caras porque detrás llevan un trabajo profesional que destaca, un tratamiento refinado, nada de pautas mecánicas ni automatismos para generar copias de terceros. Hablamos de trabajos refinados, pura artesanía real pero tratada a través de un ordenador. Los resultados suelen ser indiscutibles y sorprendentes para todos, ese tipo de trabajo es diferente, como su precio. Cuando tenemos que poner precio a este tipo de páginas, además de los elementos fijos que ya he comentado más arriba, hay que añadir la exclusividad creativa y el calidad de programación que esa web lleva detrás, el proceso de documentación y estudio que un diseñador debe asumir para interpretar resultados nuevos, diferentes y de mucha calidad. Entonces si podemos hablar de miles de euros. Me arriesgo a aproximar cantidades desde los 1500 euros, hasta los… depende realmente de la web que se busque, pero hasta no más de 5000 Euros (lo que hasta a mi me parece una barbaridad). Imaginaos entonces hasta donde pueden llegar las cifras de aquellas agencias y diseñadores que deciden no ponerse límites razonables e inventar sus propios precios.

Y si, para un cliente estos precios pueden ser tan injustificables como el precio de un cuadro, lo importante a partir de aquí es que, al margen de que el cliente pueda razonar o no el precio, los diseñadores sepamos entregar precios justos, sin abusar. Hemos elegido esta profesión tan relacionada con el arte, tan poco exacta, y ahora debemos asumir que nuestros precios, aunque sean justos, pueden sorprender a más de uno.

Así que a todas aquellas personas y empresas interesadas en tener un página web, solo puedo aconsejaros que comparéis precios, que sepáis lo que estáis pidiendo, solicitad siempre un desglose de la producción, contrastar precios y si puedo ayudaros, pasaos por aquí y consultadme… “Luis, me piden esta cantidad por un web, te parece un precio justo?”

Recordad siempre que una web no es solo el trabajo entregado por el diseñador. El Cliente debe contratar un servicio de alojamiento en internet para publicar la web y un nombre de dominio (la dirección de su web) para que la gente puede visitarla. Esos servicios se contratan aparte y siempre que os entreguen un presupuesto debéis aseguraros si os están metiendo o no el dominio y alojamiento junto al diseño de la web.

Si os interesa encontrar dominio y alojamiento de calidad y barato, os dejo enlace al proveedor con el que llevo años trabajos como profesional del diseño web. Por ejemplo, con ellos puedes tener tu alojamiento web y tu dominio por 4 euros al mes (Tienen incluso ofertas mejores). Son profesionales y tienen un servicio postventa  y de sorporte impresionante. Aquí abajo encontraréis diferentes enlaces para informaros. Y recuerda, si el precio que te han dado por hacerte una web no te encaja, ven y hablamos.

Un saludo.



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