Francisco Vargas Aljama, el inspirador.

Conozco a Paco, como se nos presentó amistosamente al preguntarle el nombre, por arte de la casualidad (aunque podría decir simplemente, por arte), al final de una larga jornada visitando exteriores y localizaciones para el proyecto de metraje que estoy llevando a cabo, como director de fotografía y editor, junto a mi primo, Creador y director de la obra, “Diario de un corazón”.

Pasarían de las 16:00 cuando llegábamos al caserón de la señora que Juanjo, mi primo, me adelantó como la propietaria del lugar, en el pueblo sevillano de Salteras. Cargados con todo el nuevo equipo de grabación y abundantes tomas de la Sierra Norte de Sevilla.

Al entrar en la propiedad de Don Francisco, sus esculturas, repartidas por cada rincón del amplio espacio central que conforma el cortijo, ya anuncian la presencia de un excelente artista y dueño de los sentidos en el lugar. Tras los saludos a la señora de Vargas, que salió a recibirnos, comenzamos a trabajar y valorar la escena, la presencia de las esculturas en nuestras tomas era solo cuestión de minutos. Fue entonces cuando Francisco se nos acerca tranquilo, pero animado a participar cordialmente en la charla. Un Francisco “de estar por casa”, agradable y sereno, con su sombrero de esparto que refrescaba del inclemente calor de septiembre, esa mirada inquieta, esos ojos tan vivos y encendidos.

Según pasaba el tiempo, nuestro interés por las esculturas presentes se hace cada vez más latente y su posible aparición en las tomas, ideal. Cuando queremos darnos cuenta, el anfitrión ha tomado la iniciativa y nos deleita con suculentas descripciones de su obra a lo largo y ancho de la vivienda. Una verdadera presentación en exclusiva que el propio autor nos dedica sin reparos ni reservas.

Desde las 7:30 de la mañana, cuando comenzamos la jornada, mi primo y yo solo teníamos un bocadillo en el estómago, eran casi las 5 de la tarde y el cansancio iba de la mano del hambre, pero cuando escuchas hablar a Don Francisco, toda molestia desaparece. No solo sus obras eran cautivadoras, su forma de narrar ya inducía a la atención incondicional, su versión del arte, de la vida, en las historias que justificaban cada una de sus esculturas, resultaron mucho más confortables que cualquier almuerzo, a esa hora sin almuerzo, o cualquier descanso tras la horas creativas.

Podría decir que Vargas, el cordobés, se hizo artista durante sus años de estudio en Córdoba, Sevilla o posteriormente en Madrid, pero no es así, Don Francisco nace artista, víctima de su maravillosa capacidad y necesidad para expresar todo aquello que le importa, trabajando el Cobre o esa piedra italiana que nos enseñó.

Cuando le interrumpí para comentarle que sus obras parecían estar hechas para ser también tocadas, sus ojos se abrieron tanto que por un instante me asusté, hasta que confirmó mi sospecha con gestos receptivos, afirmando el destino de aquellas piezas.

En sus obras habla de su admiración por las personas, de la injusticia y desgracias, del placer y la belleza de las cosas. Quiero imaginar que su propia experiencia de la vida, supone para Francisco, el mejor motor de inspiración.

No quería irme de allí, ni a almorzar, ni a descansar. Deseaba quedarme con Francisco, sentarme a su lado y preguntarle, no sé exactamente qué, pero preguntarle, al hombre que parecía tener respuestas sobre la otra cara de los sentimientos, el hombre directo, firme y tan seguro de si mismo que haría dudar a cualquiera.
Salí de allí realizado, sintiéndome afortunado por haber conocido a tal artista y su hábitat, “en su salsa” y con esa hospitalidad y entrega que nos regaló. Salí de Salteras, inspirado, por Vargas, el inspirador.

A ti, Paco, y a tu encantadora mujer, Gracias.

Enlaces relacionados:

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=185562

3 respuestas a Francisco Vargas Aljama, el inspirador.

  • Hola:         Acabo de leer el artículo sobre Paco, lo has descrito a la perfección. Conozco a Paco desde hace unos 20 años y me parece un gran escultor. Felicidades.                                     Helena

  • Fuimos amigos desde la cuna hasta sus comienzos como estudiante de Bellas Artes en Madrid, donde por circunstancias nos separamos y no hemos vuelto a vernos. Quisiera volver a recuperar y recordar tiempos pasados.
    Es posible transmitirle este comentario.
    Gracias y un saludo.

  • Rafael, gracias por escribir. Por desgracia yo no conservo contacto con Francisco y no puedo hacerle llegar tu mensaje. De todas formas espero que este artículo y tu mensaje llegue un día a su conocimiento. Un saludo.

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