La guerra de los nombres de dominio

Uno se para a pensar, y oye, que fuerte. El nombre de dominio en internet fue un gran invento que en su nacimiento, ni nos imaginábamos lo que supondría. Y que trabajito está costando aun para algunos pillar el concepto y que provecho están sabiendo sacarle otros a los dominios, aquellos que fueron los primeros en enterarse de la fiesta que se estaba preparando.

Básicamente, un nombre de dominio no es más que una dirección de internet, información como podría ser la dirección de tu casa, la razón social de tu oficina, la matrícula de tu coche, y con esa idea se creo: Información sencilla para navegar por internet. Pero como ha cambiado el cuento caperucita, impresionante.

(Las direcciones web presentadas en este artículo son simplemente ejemplos fictios y cualquier parecido o coincidencia, son pura casualidad)

Ahora el nombre de dominio ya no es simplemente la dirección que lleva a una web, las WWW se han convertido en una referencia y en un triste y absurdo motivo de comparación entre clases, categorías, niveles sociales o aparente potencial. Y cuidado, que me parece completamente lógico, teniendo en cuenta lo que nos tragamos cada día por televisión.

Al principio uno pensaba “Si me llamo Paco y vendo pinturas, pues me pillo el dominio pinturaspaco.com para mi página web” , pero Paco pensó después “Oye, pero yo quiero destacar, mejor me hago con el dominio superpinturas.com”…  y ahí comenzó la batalla. Y que me perdone el señor Paco, que casualmente se dedique a las pinturas y haya pasado por algo parecido.

Por un lado nuestra cultura e inclinaciones competitivas (aparte del bombardeo de publicidad basura que nos vuelve estúpidos), nos hicieron creer que ser diferentes ya no era suficiente, y pasamos a querer ser mejores. Esto se aplica tambien al tráfico, si si, tráfico de dominios en internet. Porque la cosa no quedó ahí, después alguien pensó “Lo importante es tener un dominio con las palabras que más nos gustan y que más necesitamos”. Paco volvío a rascarse la cabeza y lo resolvió sin problemas. Ahora www.color.com y www.pinturas.com son las dos direcciones que llevan a la misma web de Paco, el que vende pinturas. Tiene guasa, pero Paco, resulta que es rico.

Entonces aparecen los buscadores y sus maravillosisimos motores de búsqueda, que desde luego funcionan. Un buscador, fíjate tú, una web en la que entras para buscar otras webs. Por ejemplo, los señores de Google, o como pronuncian en Norteamárica: Gugul: Montan un ordenador (léase, grupo de servidores informáticos galácticos) y le instalan un programita (léase, código secreto que gestiona el tráfico web en todo internet, lo evalúa, cataloga, clasifica e indexa) que permanece continuamente conectado a internet y almacenando todo lo que ocurre en nuestro “cibermundo”. Ahora Google monta su web con todo lo que ha encontrado y nos ayuda a encontrarlo a nosotros, cuando le preguntamos, por ejemplo, por palabras como pinturas, color, super…  cof, cof, en fin. Entre pinturaspaco.com, pinturasfermin.com y pinturaseduardo.com ¿Quien de ellos saldrá el primero en los resultados del buscador?, porque a los tres les conviene que sus clientes los encuentren antes a ellos, que a su competencia. Maravillosisímo, pero… ¿Que criterio o criterios utiliza Google o cualquier buscador para presentar una web como la primera o la última en sus resultados de búsqueda? La respuesta es un dato público, pero me remito al tema, porque precisamente, la forma en la que nos indexan, ahora, señoras y señores, también afecta a nuestras decisiones para saber que maldito dominio adquirir para nuestra web. Todo esto, Paco, lo fue sacando en claro.

Y al final, contar con un dominio “especialito” es como llevar el mejor peinado en la fiesta o tener el mejor coche, osea, se supone que de alguna forma, te eleva de categoría. E insisto, lo apruebo profundamente, es lo que nos hemos buscado y ya que internet forma parte de mi trabajo, solo puedo hacer eso, aceptarlo y adaptarme.

¿Y quien le pone la guinda al pastel? Los listos, claro. Buenos, me refiero a los extremadamente listos y adelantados, porque nuestro Paco, ya ha demostrado ser un tio con luces. Os hablo de los que, sin tener necesidad de hacerse con un dominio propio, lo adquirieron para adelantarse a los posibles interesados y revenderlo al precio más alto que pueda: Ne-go-cia-zo. Es el caso del Señor Carlos. Si, Paco se ha hecho rico, porque sus dos dominios le han atraido muchos clientes que llegan a través de los buscadores, pero cuando Paco fue a pillar color.com y pinturas.com se dio cuenta que ya estaban contratados por alguien que no los usaba, pero los vendía. Claro, Paco quería esos dominios a toda costa, así que…  nuestro Paco hace rico al Señor Carlos y la parejita de dominios maravillosisimos hacen rico a Paco.

Realmente necesitamos parecer mejores que los demas en lo nuestro, pero es sencillamente porque otros creemos que lo mejor siempre está detrás de un nombre, porque nos dejamos cautivar por lo atractivo, y en muchísimas, muchísimas ocasiones, por lo que es falso.

Pero si Paco y el Señor Carlos ahora son ricos, todo bien, ¿no? Nada de eso. Existen muchas personas realmente buenas en lo suyo (y nuestro Paco puede entrar perfectamente en el saco), que están perdiendo oportunidades impresionante para promocionarse, y todo, gracias a esta guerra de nombres de dominios, de lo que a fin de cuentas consume o deja de consumir la gente, por culpa de la incansable publicidad basura, la mentira y el engaño a costa de que algunos se beneficien sacrificando las oportuninades de otros.

Pero no se puede culpar a nadie, porque es algo que hemos conseguido entre todos, y solo entre todos, tal vez, podríamos solucionarlo.

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