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Los otros efectos de la música: The temper Trap – Sweet Disposition. (incluye un video que no puedes perderte). Este artículo se las trae.

A menudo puede ocurrir que escuchando algún tema musical, aparte de deleitarnos con el sonido, esa canción, aunque no la tengamos ligada a nuestro pasado, nos evoque recuerdos, situaciones vividas o puras fantasías efímeras, es curioso, pero así es. No me refiero a la letra de las canciones, hablo espacialmente de la pura melodía, donde los idiomas sobran. Si se os ha dado el caso, sabréis que al instante aparecen los cambios en el estado ánimo y los sentimientos se acentúan: Nostalgia, rabia, alegría, nos volvemos más positivos o negativos, etc. Así la música se convierte en un reactivo casi directo de nuestros sentimientos cuando la dejamos trabajar sin reparos, donde nuestros recuerdos o fantasías efímeras, son el canalizador, el intermediario.

En algunos casos mas aislados el canalizador sorprendentemente desaparece, y eso me encanta. Cuando la música, por sus propias características y por la sensibilidad a determinadas notas y cambios musicales de quien la escucha , salta al intermediario para tocar directamente los sentimientos. Es tremendo el nivel de compatibilidad que puede encontrarse a veces entre un tema musical y una persona. Sobre todo cuando el músico no suele componer para provocar tal efecto (y si lo hace con éxito, ese hombre debe ser dios). Un ejemplo claro de estos casos se da en los niños muy pequeños e incluso en los bebes. Antes de que empieces a tomarme por un paranoico, será mejor que eches un vistazo al video que encontrarás al abrir este artículo.

 

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